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Alemania

Acabar con el "Estado de Bienestar" a como de lugar

La avanzada antiobrera del gobierno de Schröder y los verdes con el beneplácito de la CDU-CSU (democristianos) y el FDP (liberales) y el silencio del PDS se da en el marco de una profunda crisis económica que pone en tela de juicio el denominado Estado de Bienestar. Éste, que nació como resultado de la necesidad de la burguesía alemana de aplacar el ímpetu revolucionario de las masas tras la debacle que representó la Segunda Guerra, ha llegado a su fin.

Marco económico

En los últimos años se observa un desaceleramiento de la economía alemana. La tasa de crecimiento viene bajando sostenidamente en los últimos años. Recientemente, la economía alemana ha entrado en recesión "técnica"1, lo que se refleja negativamente en los pactos de estabilidad de la UE (el BCE ha aconsejado a los países miembros de la UE de "mantener los balances estables y parejos aún con reformas estructurales" y sobre todo una "coherente aplicación del Pacto de estabilidad"2 . Éstas reformas estructurales significan, en resumidas cuentas, hacer más eficiente el Estado reduciendo los gastos destinados al área social. Algunos cálculos indican que las medidas impulsadas por el gobierno podrían costar la aniquilación de 100.000 puestos de trabajo más los 650.000 empleos que según el prognóstico de la Unión de Empresas de Cobro (BDIU - Bundesverband Deutscher Inkasso-Unternehmen)3 podrían desaparecer a raíz del cierre y quiebra de empresas. Según Ralf Kroker, director de la Federación de Empresas (IW-Institut der deutschen Wirtschaft) "la disposición de ánimo en la economía alemana es catastrófica". Según las encuestas realizadas por este instituto el "40% de las empresas del Este de Alemania se lamentan de una baja en la producción o de una menor demanda". Sólo un 25% de las empresas demuestra un incremento de la producción. La situación en el Oeste es poco mejor.

Los sectores más afectados por la crisis son la construcción y el sector servicios. Como consecuencia de esta dramática situación alrededor del 45% de las empresas y fábricas pretenden reducir la planilla de empleados.

El sector exportador, pilar fundamental de la economía alemana tuvo, el año pasado, un crecimiento por concepto de exportaciones de sólo un 1,6%. Esto había evitado que el BIP (+0,2) en su totalidad hubiera sufrido un retroceso. Hoy, esta situación parece estar más alejada que nunca pues distintos factores juegan en su contra como la baja que ha experimentado el dólar con respecto al Euro. El repunte que ha experimentado la moneda europea está empezando a sembrar el pánico en el mercado alemán (Spiegel On-Line del ...) Una relación de 1,20 euros por dólar tendría, a largo plazo, efectos devastadores para la competitividad de la economía germana.

En los últimos días las noticias no dejan de ser de lo más desalentadoras. Según la Oficina Federal de Estadística (Statistische Bundesamt) "el PIB para el primer trimestre del año ha caído en comparación al del año pasado en 0,2%"4 .

Las predicciones del IW son a que la economía alemana no crezca en el próximo trimestre y a que en el año llegue al 0,5%. El prognóstico oficial del gobierno es de que el crecimiento llegue a un 0,75% para el 2003. El gremio encargado del peritaje del desarrollo económico global ha dicho, en palabras de su presidente Wolfgang Wiegard, que el prognóstico del gobierno de un crecimiento del PIB del 0,75% no podrá ser alcanzado5. Para rematar, el FMI ha dicho que, de llegar a tener un tasa de crecimiento del 0% Alemania correría la misma suerte que Japón; la deflación económica.

En una reciente entrevista el ministro de economía, Hans Eichel, ha declarado que Alemania no podrá mantener la tasa de déficit europeo y que es imposible seguir adelante sin aumentar la deuda fiscal, lo que contraria los deseos del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Pedro Solbes, que ha señalado que de no mantenerse el endeudamiento en los marcos fijados "podría peligrar todo el Pacto de Estabilidad" 6.

Además, Alemania se enfrenta a un grave problema de desempleo. Los últimos datos dan una visión de esta situación; en abril las oficinas de empleo registraron un total de 4.495.200 parados, 112.700 menos que en marzo, pero 471.100 más que en el mismo mes de 20027.

Cabe recordar que el eslogan de la penúltima campaña electoral de la socialdemocracia fue la de reducir el desempleo por debajo de los 4 millones.

Estos factores, en el marco de las presiones deflacionarias8 que afectan a la economía mundial, están convirtiéndose en un factor de inestabilidad a nivel europeo que, de extenderse y profundizarse, puede barrer con los criterios de Maastricht convirtiéndolos en papel quemado.

Las metas del gobierno y la patronal

Como medida para salir de la crisis en que se encuentra sumergida la economía alemana, el gobierno y la patronal han ideado un plan que implica acabar con el Estado de Bienestar, con la influencia que, a pesar de sus direcciones, gozan los sindicatos y de sentar nuevas bases de explotación y miseria no vistos después de la Segunda Guerra.

Las "reformas" afectarán los ámbitos siguientes:

- la protección contra los despidos: seguirá funcionando a partir de cinco empleados. Sin embargo, no para los

nuevos contratados (obreros y empleados).

- el subsidio de desocupación: el tiempo máximo de percepción se reducirá de 32 a 18 o 12 meses.

- la ayuda de desocupación/ayuda social: estas dos pasarán a ser una solo y la ayuda recibida deberá ser acoplada a la ayuda social o más baja aún. De esta manera se quieren ahorrar 12 mil millones de euros.

- los sindicatos: tendrán que ayudar a socavar "voluntariamente" los convenios comunes. En caso contrario tendrán que ser obligados por ley.

- los costos adicionales de salario.

- modificación del sistema de previsión sanitario que implicaría la cancelación de cada vez más prestaciones que serán privatizadas siendo el usuario mismo el que tenga que preocuparse de aquellos ámbitos de la salud no cubiertos.

- mayores impuestos a productos tales como tabaco, gasolina, etc.

Una mordaz crítica hacia los sindicatos, su influencia y peso en el movimiento obrero es la tónica de los últimos tiempos. Objetivo declarado del capital alemán es, en el mejor de los casos, minar esta influencia o mejor aún acabar definitivamente con ellos. La declaraciones hechas por el presidente de la CDU, Friedrich Merz, no dejan dudas sobre cuál es el camino a seguir: "Hay que quebrar el poder de los sindicatos", no puede ser que una organización de "cabezas de piedra" que logran organizar a sólo un cuarto de los asalariados pueda "dictar tarifas" siendo que hay mucha gente que querría trabajar bajo el techo tarifario. A esta cruzada se han sumado la Iglesia protestante que en palabras del presidente del sínodo de la Iglesia Evangélica Alemana (EKD), Jürgen Schmude, se lamentó de que los políticos muchas veces temían llevar a cabo los recortes necesarios agregando que "a menudo son pequeños (los recortes) pero tienen que ser"9, además de diversas ONG's, así como asociaciones de "ciudadanos" que poseen el suficiente dinero para machacar con publicidad a favor de la "renovación", y los infaltables medios de comunicación que han dado inicio a una gran agitación mediática que transmite constantemente mensajes de que un país desarrollado como Alemania necesita de cambios que le permitan encarar el futuro de mejor forma.

De concretarse plenamente esta agenda, el gobierno de Schröder pasará a la historia como el gobierno que sí pudo acabar con una gran parte de las conquistas históricas de la clase obrera alemana. El gobierno de la CDU con Helmut Kohl a la cabeza intentó eliminarlas en repetidas ocasiones sin lograrlo, pero abonando el terreno gracias a la ayuda del SPD (la ley de regulación de la inmigración, liquidación del impuesto sobre el patrimonio, intervención militar fuera de las fronteras alemanas, etc.).

La cruzada socialdemócrata y patronal, con el silencio y apoyo de la burocrática sindical, puede llegar a lograr su cometido si los trabajadores no superan a sus direcciones traidoras, logrando crear una corriente clasista en el seno de los sindicatos y su expresión política: un partido revolucionario.

Fisuras en la coalición de gobierno?

La victoria electoral del SPD en Renania del Norte/Westfalia (NRW) ha abierto una brecha, por ahora pequeña, entre dos de los partidos de la coalición gebernante: el SPD, los Verdes y el CDU, que de profundizarse podría hasta provocar la caída del gobierno en Renania Westfalia, pues los Verdes de la región se oponen a la construcción del tren de alta velocidad que vendría a costar enormes sumas de dinero y el SPD, a raíz de esta disputa, estaría dispuesto a hacer una coalción con los liberales del FDP. Los verdes han anunciado que están dispuestos a reventar la coalición en NRW si el SPD no negocia un pacto de gobernabilidad para Renania del Norte/Westfalia lo que conllevaría a elecciones anticipadas en las cuales el CDU, según las encuentas, tendría muy buenas cartas de ganar.

Estas disputas han sido zanjadas, por ahora, en negociaciones llevadas a cabo por presión de Berlín.

¿Qué se esconde tras esta lucha? El gatillador de la pugna es el conflicto de intereses entre los dos partidos. El SPD, de partido que resguarda los intereses de los trabajadores, ha pasado a ser el partido de las multinacionales y de la industria. La clientela de los Verdes, en cambio, está conformada por sectores de la pequeñoburguesía, p.ej. los agricultores dedicados a la cultivación y producción de productos biológicos, que teme que el heraldo estatal a disposición vaya a para a las manos de proyectos de prestigio como el Transrapid (tren magnético de alta velocidad), viéndose privados de las subvenciones por parte del Estado.

 

El movimiento obrero y sus direcciones

- Sindicatos

Fiel a su política de conciliación de clases, los sindicatos alertan sobre el peligro que acompaña la radicalización de las posturas en torno a la Agenda 2010.

La burocracia de la Federación de Sindicatos Alemanes (DGB) está llevando a cabo, como era de esperar, una política conciliacionista frente a la política del gobierno. Más allá de sus declaraciones, son éstos los que frenan una respuesta contundente del movimiento obrero. En recientes declaraciones un alto funcionario sindical del SPD ha dicho que "...nos damos cuenta de la necesidad de reformas en el sistema de seguridad social, ..."10 demostrando así que la disyuntiva para la burocracia es el cómo avalar las reformas sin perder su influencia y privilegios. La burocracia sindical, históricamente ligada al SPD, le pide al Canciller que entable conversaciones para poder "negociar" el alcance de la agenda de reformas, hacerle enmiendas para que no sea tan salvaje. Estos burócratas, que "comprenden" la necesidad de reformas y proponen un diálogo, pretenden embaucar nuevamente a los trabajadores dejándolos a merced de su verdugo: el capital. La respuesta de Schöder no se hizo esperar: "se aprueba o dimito".

Las enmiendas a los planes reformistas de Schöder son, obviamente, la cucharadita de azúcar de una amarga medicina, pues de nada sirven para revertir la situación de precarización de los contratos de trabajo, del desmontaje del sistema de seguridad social y médico, etc.

El frente de oposición sindical ya presenta sus primeras fisuras, pues algunos sindicatos menores (el de la construcción-química-energética, el de ferrocarriles y el de alimentos-restaurantes) han anunciado su apoyo al plan de reformas dividiendo así la poca y nada "oposición" que ejerce la burocracia sindical íntimamente ligada al SPD11. A su vez, la dirigencia de los sindicatos mayores ha guardado silencio al respecto o, simplemente, lamentado la falta de unidad sin ir más allá.

El ataque neoliberal impulsado por el SPD le está costando caro: en las últimas elecciones a los Landtag (parlamento) de Hesse y Baja Sajonia el SPD bajó de un 15% de votos. Desde que llegaron al gobierno han perdido varios bastiones históricos como lo fueron el Saarland, Baja Sajonia, Schlesvig Holstein, etc. Si en 1990 la cantidad de afiliados a este partido llegaba a aproximadamente los 940.000 a fines del 2002 eran 694.000.

- Los trabajadores y los sindicatos

En estos momentos los sindicatos se están jugando la cara, ya que en los últimos 10 años se le ha pedido a los trabajadores "moderar" sus exigencias para poder garantizar la competividad de la industria alemana en el mundo y, así, garantizar una economía sana que diera beneficios a todos. Hoy, esta situación a comenzado a revertirse. Los obreros están tomando conciencia del duro golpe que han decidido dar el gobierno y la patronal. La profundidad de los recortes y la inefectividad de las medidas tomadas por la burocracia sindical están creando una fuerte resistencia en el seno del movimiento obrero. En las bases de los sindicatos el ataque a las conquistas está generando un sentimiento de rabia y rechazo hacia el SPD. Poco a poco, el reformismo de la clase trabajadora alemana se está chocando con la realidad que le impone el sistema de la mano de "sus" dirigentes. El 1° de mayo salieron a la calle alrededor de un millón de trabajadores, jóvenes e inmigrantes para protestar contra la Agenda 2010 y el empeoramiento económico. Schröder fue abucheado por los presentes en el acto central de la DGB en Neu-Anspach cerca de Francfort. Se han visto pancartas donde el acrónimo SPD ha sido utilizado para crear frases como Piratas Sociales de Alemania (Sozial Piraten Deutschland) y ni siquiera en la RDA nos cagaron tanto (manifestantes en el Este de Alemania), además del sinnúmero de chistes que se cuentan que hacen alusión al carácter ladrón del gobierno, etc. Estos son los síntomas del descontento social generalizado que, de articularse, podría darnos muchas sorpresas.

Cada vez más comisiones de fábrica (Vertrauenskörper) presionan para que las direcciones de sus sindicatos organicen una respuesta contundente a las pretensiones del gobierno. Se han registrado ya huelgas "ilegales"12 como la de los maestros en Hannover que realizaron un paro de actividades declarándose todos enfermos en protesta por la introducción de un modelo de trabajo que alargaría la jornada de trabajo13.

Un ejemplo muy significativo de la nueva situación que se está generando lo representa la exigencia de un paro de actividades nacional, realizada durante la Conferencia Nacional Juvenil del sindicato ver.di, en respuesta a las pretensiones reformistas de Schröder &Co.

En las últimas semanas los metalúrgicos y electrónicos del Este han llevado a cabo huelgas de aviso por la introducción de un techo horario de 35 horas semanales, es decir, el mismo régimen horario que sus colegas del Oeste, donde han participado alrededor de 28.000 empleados. Esto ha causado muchas sorpresas pues nadie contaba con que el IG Metall tuviera tal capacidad de movilización en el Este. Para decidir si ir o no a la huelga llevaron a cabo una votación (secreta) en la cual el 85% de los afiliados votaron a favor de la huelga14. Mientras la gran mayoría de los obreros del Este se manifiesta abiertamente por ella, sus direcciones no pretenden ir más allá de una huelga de aviso para "obligar a los patrones a que se sienten nuevamente a negociar" y, como para que no hayan malentendidos, declaran que "en el caso de una huelga habrá huelga sólo en algunos establecimientos"15. El paro de actividades comenzó el 2 de junio. La última vez que los metalmecánicos realizaron huelgas de proporciones fue en 1984. Éstas se extendieron por más de 7 semanas donde participaron alrededor de un millón de metalmecánicos, siendo la reacción de la patronal la de suspender a más de 150.000 empleados. La huelga giró entorno a la reducción de la jornada semanal a 35 horas. Los frutos de la huelga no se vieron de inmediato pero sentaron las bases de acuerdos sucesivos que hicieron disminuir la duración legal del trabajo (desde 1984 se aseguró el paso a 38,5 horas. En 1989 se obtuvo un nuevo progreso con el paso a 37 horas semanales en las industrias mecánicas y hasta 36 horas semanales en la siderurgia del Ruhr).

Sin embargo, la otra cara de este proceso es una degradación de las condiciones de vida y de trabajo de las capas no organizadas y no protegidas por el sindicato o por los trabajadores no contemplados en el acuerdo. Esta política que "se encierra en sus estrechos intereses corporativos o gremiales y se limitan diligentemente a mejorar su propia situación" (Lenin), se fue volviendo en contra del sector más poderoso de la clase obrera alemana, ya que la patronal fue utilizando la dualidad del mercado laboral contra las conquistas de la misma, obligándola luego en otra relación de fuerzas a hacer concesiones como fue el acuerdo de la Volkswagen o la realidad de la clase obrera alemana en la mayor parte de los '9016.

El ejemplo más palpante de esta situación lo representa el trabajador inmigrante en todas sus condiciones: regularizado y sin papeles. Hasta ahora ningún sindicato, ni aún los más combativos, han considerado en sus pliegos de peticiones la problemática del trabajador inmigrante superexplotado como parte integrante, si bien más expuesto a la presión patronal-estatal.

El fenómeno que expresa Lafontaine

Lafontaine viene a cubrir el vacío que ha quedado en el SPD. Históricamente, la socialdemocracia contó entre sus filas a un sector de "izquierda" que se hizo siempre muy fuerte cuando las contradicciones en la sociedad planteaban una salida por izquierda. La "izquierda" al interior del SPD no es más que el ventil de escape para mostrarle a los trabajadores y sus representantes, los sindicatos, que no es necesario romper con ella para imponer una alternativa al ala derecha del partido.

Hoy, en la socialdemocracia no existe un ala izquierda con personalidad y carisma; eso es lo que representa Lafontaine. Oskar Lafontaine, ex secretario general del SPD, ex candidato a las presidenciales del SPD, ex ministro de economía bajo la primera legislatura de Schröder representa hoy ese vacío. Este gran orador populista critica la Agenda 2010 con el argumento de que con ella no se crearán más puestos de trabajo. La alternativa sería, para él, una especie de keynesianismo light, en donde el estado recupere preponderancia y no lo deje todo en manos de la economía de libre mercado. Este sujeto ha encontrado su aliado natural en la burocracia sindical y en organizaciones como Attac. Es el orador estrella en los mítines organizados por el DGB y escribe columnas en el ultra reaccionario diario Bild Zeitung. Dice compartir los postulados y metas de Attac pero no se afilia a esta organización para no tener que cotizar (las cotizaciones en Attac Alemania son proporcionales al rédito anual de los afiliados).

Lafontaine puede llegar a convertirse en la alternativa al SPD pero no por fuera del SPD. Sería el personaje capaz de crear ilusiones entre las masas trabajadoras. Representaría el ala izquierda del partido que tiene las manos limpias, pues dejó todos sus cargos sin dejar de militar en el SPD, en condición de "renovar" el partido.

Lafontaine jugó un rol mediático importante durante las manifestaciones contra la guerra. Apoyó la posición de "fuerza" del gobierno en contra del eje guerrerista de EEUU e Inglaterra. Lafontaine podría llegar a jugar un rol importante en la política alemana si el SPD entrara en crisis profunda y peligrara perder toda influencia en el movimiento de masas. Esa sería la hora de Lafontaine que como un paladín entraría en acción renovando al partido, depurándolo de los malos elementos y, a través de una berborrea populista, acercar a las masas a la socialdemocracia.

La juventud, el movimiento antiguerra y la lucha de clases

El movimiento antiguerra se caracterizó por la heterogeneidad de los grupos que participaban, así como por las consignas que levantaban. Se podría afirmar que este movimiento fue una reacción elemental, primaria, de las masas ante la barbarie de la guerra capitalista. Primaria por la falta de un horizonte político claro, es decir, una alternativa a la guerra, contrapuesta a la política del gobierno y la burguesía alemanes. El movimiento antiguerra se demostró incapaz de darse una estructura que permitiera la coordinación democrática de las acciones. Las decisiones tenían que ser consensuadas entre los distintos grupos, partidos y "ciudadanos" participantes en los comités antiguerra creados, en los cuales se juntaban pacifistas, ecologistas, Attac, algunos sindicalistas, partidos y movimientos que se reclaman trotskistas, pasando por sectas neoestalinistas y grupos esclesiásticos.

Los espacios de democracia directa, productos del rechazo a la guerra, fueron hegemonizados rápidamente por los aparatos y grupos pacifistas y pseudorevolucionarios, de pura ideología socialdemócrata u oportunista, que impidieron el desarrollo de acciones cada vez más radicales evitando, así, enfrentarse de verdad al gobierno y su cínico pacifismo.

Las masas no lograron, en ningún momento, superar a las autoproclamadas direcciones del movimiento antiguerra que, en la mayoría de los casos, acordaba con la policía las acciones más "radicales" como las de bloquear los accesos a las bases militares norteamericanas en Alemania.

No es de extrañar que ante esta amalgama de grupos, corrientes y partidos, con poca o nula inserción en el movimiento obrero y su silencio traducido en consignas ambiguas y parciales como la de limitarse a cerrar el espacio aéreo a la aviación militar yanqui, que de antiimperialistas tenían sólo el nombre, no hayan surgido nuevas experiencias de lucha.

El movimiento antiguerra provocó, en todo caso, una politización de amplios sectores de la juventud. Muchos jóvenes tuvieron la oportunidad, por primera vez en su vida, de participar en discusiones políticas donde éstos eran los actores. Este hecho contribuyó a que los jóvenes dejaran de poner un signo igual entre hacer política y maquineos parlamentarios. Del movimiento antiguerra ha surgido una nueva vanguardia, si bien pequeña aún, de jóvenes estudiantes y trabajadores que buscan un horizonte político. Es justamente esta vanguardia la que participa en las manifestaciones contra el G8 tratando de dar una respuesta, por ahora inconsistente y disgregada, a este sistema basado en la explotación y miseria.

La burguesía y sus instituciones, conscientes de la potencialidad de esta vanguardia, trata de criminalizarlo o dividirlo por todos los medios imaginables. La última cruzada en esta dirección lo representa el gigantesco encuentro ecuménico organizado por ambas iglesias (católica y protestante) llevada a cabo en Berlín contemporáneamente a la cumbre del G8 en Evian. En este encuentro participaron alrededor de 120.000 personas, en gran parte jóvenes. Además se hicieron presentes los principales exponentes de los partidos con representación parlamentaria empezando por el canciller alemán, la dirección democristiana e incluso el reaccionario Dalai Lama. Mientras los jóvenes combativos en Evian y Laussane soportaban los gases y la represión policial la cúpula eclesiástica llamaba a sus fieles a apoyar la Agenda 2010 en un clima festivo lleno de música y entretención.

La clase obrera se caracterizó por no intervenir orgánicamente en la lucha contra la guerra. Hubo un llamado a huelga por parte de la unión europea de sindicatos contra la guerra el 15 de marzo de 10 a 15 minutos de duración que, debido a la falta de preparación, ni siquiera fue acatada en aquellos lugares donde la confederación de sindicatos alemanes tiene influencia. Esto se debió en parte también a que la patronal amenazó directamente con consecuencias si los trabajadores adherían al paro de actividades. Como siempre, la burocracia sindical estuvo a la altura de sus intereses no impulsando ni preparando la huelga. Es un buen presagio el hecho de que si bien la burocracia haya hecho todo lo posible por no hacer una huelga contra la guerra, los trabajadores hayan parado a pesar de éstas. Fueron sectores minoritarios de vanguardia, los más consientes quizás, mas este hecho demuestra que la clase obrera alemana no se ha aburguesado, cómo sostienen algunos, sino que está en un proceso de recomposición de su subjetividad, midiendo sus fuerzas.

Perspectivas

La burocracia sindical se encuentra, en estos momentos, entre fuego cruzado, pues, de un lado, está la predisposición de las bases a ir a una lucha política para barrer con los planes del gobierno y la patronal y, por otro lado, tener que luchar por su futuro político. La burguesía alemana ha dado claras muestras de querer instaurar un nuevo régimen donde el rol que había venido asumiendo la burocracia como dique de contención en el seno del movimiento obrero no es más necesario. Este hecho es el reflejo de que la burguesía, como consecuencia de la victoria imperialista en Iraq, siente como nada ni nadie la podrá parar en su avanzada antiobrera. Esto se debe a que, si bien las burguesías alemana y francesa no participaron en la guerra activamente y sus posturas fueran "derrotadas", el fortalecimiento que representó la rápida victoria de los ejércitos imperialistas en Iraq ha llevado a un fortalecimiento relativo del imperialismo en su conjunto.

El aparato sindical burocrático, en su forma actual, ha dejado de ser funcional a los intereses de la burguesía. Ésta pretende reducirlos a una expresión mínima para ratificar los convenios y tarifas dictados por la patronal. Para esto necesita sindicatos pequeños, con menor influencia y más serviles aún.

A pesar de sus direcciones traidoras, los trabajadores, conscientes de la tormenta que se avecina, están comenzando a estirar sus músculos: crecen las agrupaciones de trabajadores desocupados, desarrollo embrionario de una corriente clasista en el seno del movimiento obrero, mayor disposición a la huelga, etc. El millón de manifestantes en los actos del 1° de mayo, las primeras huelgas ilegales, las manifestaciones de rechazo a la Agenda 2010 y la alta votación en el referéndum de huelga realizado por el IG Metall en el Este dan cuenta de ello. Sin embargo, mientras la burocracia sindical se mantenga en la dirección, aplazando y desviando la lucha, y no surja una corriente al interior de los sindicatos que aglutine a la vanguardia de los luchadores obreros para disputarles el poder a los burócratas, las posibilidades de victoria son mínimas. Puede ser que la burocracia se vea, en circunstancias realmente excepcionales, obligada a ir mucho más lejos de cuanto quisiera ir en la lucha. En todo caso la perspectiva es que, por ahora, no se dé esta tendencia. Es necesario exigir a la burocracia un plan de lucha para tirar por los suelos los planes del gobierno, aún a costa de que caiga el gobierno, pues éste es el enemigo de los trabajadores. Los marxistas revolucionarios tienen que dar una lucha sin cuartel contra la burocracia, para acabar con su influencia y luchar por sindicatos verdaderamente clasistas y democráticos. Es imprescindible preparar la huelga general creando comités democráticos de huelga donde se decida cómo llevar adelante el conflicto, con dirigentes revocables en todo momento. Sólo así podrá ser garantizada la victoria contra los planes del gobierno y la patronal.

El movimiento juvenil está dando sus primeros pasos políticos. Han echado por los suelos el mito burgués y pequeñoburgués de que la actual generación de jóvenes no se preocupa por nada ni nadie. Los jóvenes han demostrado con su lucha contra la guerra que el estilo de vida que llevan, los valores con que han crecido (individualismo, egoísmo, etc.) no representan una perspectiva viable. Están explorando y aprendiendo. En este camino se forjará la vanguardia que comprenderá que las luchas no pueden ser llevadas a cabo por separado. Los estudiantes, jóvenes obreros y desocupados tienen que hacer suyas las demandas de los trabajadores y los inmigrantes. Un test que demostrará, por ahora, cuán hondo ha calado entre los jóvenes el rechazo a las reformas impulsadas por la socialdemocracia lo veremos próximamente, cuando en las universidades empiecen las suspensiones de los estudiantes que no puedan pagar los altos aranceles por concepto de matrícula que están imponiendo, poco a poco, tanto la socialdemocracia como la democracia cristiana en los land que gobiernan.

 

1 Hay recesión técnica cuando la economía decrece dos trimestres seguidos.

2 La Repubblica, 15 mayo 2003

3 650.000 Arbeitsplätze bedroht. Spiegel Online, 7 Mayo de 2003

4 Deutschlands Wirtschaft schrumpft. Spiegel Online, 15 mayo de 2003)

5 BIP-Prognose in Gefahr. jungeWelt, 20 mayo de 2003

6 El déficit fiscal alemán amenaza el Pacto de Estabilidad. Der Spiegel-Online, 12.05.2003

7 El Mundo - Jueves, 15 de Mayo de 2003

8 Ver Estrategia Internacional n° 19 de enero de 2003.

9 Iglesia por el recorte social: junge Welt, Miércoles 21.05.2003

10 Reiner Akt der Notwehr: En Junge Welt. 24.04.03

11 Entre los parlamentarios pertenecientes a la DGB se cuentan 186 del SPD (de un total de 251), 10 del CDU (248), 13 de los Verdes (55), 1 del FDP (47) y 1 del PDS (2). El total de escaños del parlamento asciende a 603. Fuente: Spiegel n° 19 del 5.5.2003.

12 En Alemania no existe el derecho a huelga en general sino más bien el derecho a huelga sólo en los marcos de una lucha tarifaria gremial.

13 Erhebliches Unwohlsein - Spiegel Online, 12.05.2003

14 Los antidemocráticos estatutos sindicales exigen que para que un paro de actividades pueda ser llevado se necesitan como mínimo el 75% de los votos del padrón de afiliados al sindicato.

15 AP/AFP/jW - Conflicto tarifario. jungeWelt de 27 mayo de 2003

16 ¿"Crisis del trabajo" o crisis del capitalismo? - Estrategia Internacional n° 11/12, Abril/Mayo - 1999