Alemania
Acabar con el "Estado
de Bienestar" a como de lugar
La avanzada antiobrera
del gobierno de Schröder y los verdes con el beneplácito
de la CDU-CSU (democristianos) y el FDP (liberales) y el silencio del
PDS se da en el marco de una profunda crisis económica que pone
en tela de juicio el denominado Estado de Bienestar. Éste, que
nació como resultado de la necesidad de la burguesía alemana
de aplacar el ímpetu revolucionario de las masas tras la debacle
que representó la Segunda Guerra, ha llegado a su fin.
Marco económico
En los últimos
años se observa un desaceleramiento de la economía alemana.
La tasa de crecimiento viene bajando sostenidamente en los últimos
años. Recientemente, la economía alemana ha entrado en
recesión "técnica"1, lo que se refleja negativamente en
los pactos de estabilidad de la UE (el BCE ha aconsejado a los países
miembros de la UE de "mantener los balances estables y parejos aún
con reformas estructurales" y sobre todo una "coherente aplicación
del Pacto de estabilidad"2 . Éstas reformas estructurales significan,
en resumidas cuentas, hacer más eficiente el Estado reduciendo
los gastos destinados al área social. Algunos cálculos
indican que las medidas impulsadas por el gobierno podrían costar
la aniquilación de 100.000 puestos de trabajo más los
650.000 empleos que según el prognóstico de la Unión
de Empresas de Cobro (BDIU - Bundesverband Deutscher Inkasso-Unternehmen)3
podrían desaparecer a raíz del cierre y quiebra de empresas.
Según Ralf Kroker, director de la Federación de Empresas
(IW-Institut der deutschen Wirtschaft) "la disposición de ánimo
en la economía alemana es catastrófica". Según
las encuestas realizadas por este instituto el "40% de las empresas
del Este de Alemania se lamentan de una baja en la producción
o de una menor demanda". Sólo un 25% de las empresas demuestra
un incremento de la producción. La situación en el Oeste
es poco mejor.
Los sectores más
afectados por la crisis son la construcción y el sector servicios.
Como consecuencia de esta dramática situación alrededor
del 45% de las empresas y fábricas pretenden reducir la planilla
de empleados.
El sector exportador,
pilar fundamental de la economía alemana tuvo, el año
pasado, un crecimiento por concepto de exportaciones de sólo
un 1,6%. Esto había evitado que el BIP (+0,2) en su totalidad
hubiera sufrido un retroceso. Hoy, esta situación parece estar
más alejada que nunca pues distintos factores juegan en su contra
como la baja que ha experimentado el dólar con respecto al Euro.
El repunte que ha experimentado la moneda europea está empezando
a sembrar el pánico en el mercado alemán (Spiegel On-Line
del ...) Una relación de 1,20 euros por dólar tendría,
a largo plazo, efectos devastadores para la competitividad de la economía
germana.
En los últimos
días las noticias no dejan de ser de lo más desalentadoras.
Según la Oficina Federal de Estadística (Statistische
Bundesamt) "el PIB para el primer trimestre del año ha caído
en comparación al del año pasado en 0,2%"4 .
Las predicciones
del IW son a que la economía alemana no crezca en el próximo
trimestre y a que en el año llegue al 0,5%. El prognóstico
oficial del gobierno es de que el crecimiento llegue a un 0,75% para
el 2003. El gremio encargado del peritaje del desarrollo económico
global ha dicho, en palabras de su presidente Wolfgang Wiegard, que
el prognóstico del gobierno de un crecimiento del PIB del 0,75%
no podrá ser alcanzado5. Para rematar, el FMI ha dicho que, de
llegar a tener un tasa de crecimiento del 0% Alemania correría
la misma suerte que Japón; la deflación económica.
En una reciente entrevista
el ministro de economía, Hans Eichel, ha declarado que Alemania
no podrá mantener la tasa de déficit europeo y que es
imposible seguir adelante sin aumentar la deuda fiscal, lo que contraria
los deseos del comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios,
Pedro Solbes, que ha señalado que de no mantenerse el endeudamiento
en los marcos fijados "podría peligrar todo el Pacto de Estabilidad"
6.
Además, Alemania
se enfrenta a un grave problema de desempleo. Los últimos datos
dan una visión de esta situación; en abril las oficinas
de empleo registraron un total de 4.495.200 parados, 112.700 menos que
en marzo, pero 471.100 más que en el mismo mes de 20027.
Cabe recordar que
el eslogan de la penúltima campaña electoral de la socialdemocracia
fue la de reducir el desempleo por debajo de los 4 millones.
Estos factores, en
el marco de las presiones deflacionarias8 que afectan a la economía
mundial, están convirtiéndose en un factor de inestabilidad
a nivel europeo que, de extenderse y profundizarse, puede barrer con
los criterios de Maastricht convirtiéndolos en papel quemado.
Las metas del
gobierno y la patronal
Como medida para
salir de la crisis en que se encuentra sumergida la economía
alemana, el gobierno y la patronal han ideado un plan que implica acabar
con el Estado de Bienestar, con la influencia que, a pesar de sus direcciones,
gozan los sindicatos y de sentar nuevas bases de explotación
y miseria no vistos después de la Segunda Guerra.
Las "reformas" afectarán
los ámbitos siguientes:
- la protección
contra los despidos: seguirá funcionando a partir de cinco empleados.
Sin embargo, no para los
nuevos contratados
(obreros y empleados).
- el subsidio de
desocupación: el tiempo máximo de percepción se
reducirá de 32 a 18 o 12 meses.
- la ayuda de desocupación/ayuda
social: estas dos pasarán a ser una solo y la ayuda recibida
deberá ser acoplada a la ayuda social o más baja aún.
De esta manera se quieren ahorrar 12 mil millones de euros.
- los sindicatos:
tendrán que ayudar a socavar "voluntariamente" los convenios
comunes. En caso contrario tendrán que ser obligados por ley.
- los costos adicionales
de salario.
- modificación
del sistema de previsión sanitario que implicaría la cancelación
de cada vez más prestaciones que serán privatizadas siendo
el usuario mismo el que tenga que preocuparse de aquellos ámbitos
de la salud no cubiertos.
- mayores impuestos
a productos tales como tabaco, gasolina, etc.
Una mordaz crítica
hacia los sindicatos, su influencia y peso en el movimiento obrero es
la tónica de los últimos tiempos. Objetivo declarado del
capital alemán es, en el mejor de los casos, minar esta influencia
o mejor aún acabar definitivamente con ellos. La declaraciones
hechas por el presidente de la CDU, Friedrich Merz, no dejan dudas sobre
cuál es el camino a seguir: "Hay que quebrar el poder de los
sindicatos", no puede ser que una organización de "cabezas de
piedra" que logran organizar a sólo un cuarto de los asalariados
pueda "dictar tarifas" siendo que hay mucha gente que querría
trabajar bajo el techo tarifario. A esta cruzada se han sumado la Iglesia
protestante que en palabras del presidente del sínodo de la Iglesia
Evangélica Alemana (EKD), Jürgen Schmude, se lamentó
de que los políticos muchas veces temían llevar a cabo
los recortes necesarios agregando que "a menudo son pequeños
(los recortes) pero tienen que ser"9, además de diversas ONG's,
así como asociaciones de "ciudadanos" que poseen el suficiente
dinero para machacar con publicidad a favor de la "renovación",
y los infaltables medios de comunicación que han dado inicio
a una gran agitación mediática que transmite constantemente
mensajes de que un país desarrollado como Alemania necesita de
cambios que le permitan encarar el futuro de mejor forma.
De concretarse plenamente
esta agenda, el gobierno de Schröder pasará a la historia
como el gobierno que sí pudo acabar con una gran parte de las
conquistas históricas de la clase obrera alemana. El gobierno
de la CDU con Helmut Kohl a la cabeza intentó eliminarlas en
repetidas ocasiones sin lograrlo, pero abonando el terreno gracias a
la ayuda del SPD (la ley de regulación de la inmigración,
liquidación del impuesto sobre el patrimonio, intervención
militar fuera de las fronteras alemanas, etc.).
La cruzada socialdemócrata
y patronal, con el silencio y apoyo de la burocrática sindical,
puede llegar a lograr su cometido si los trabajadores no superan a sus
direcciones traidoras, logrando crear una corriente clasista en el seno
de los sindicatos y su expresión política: un partido
revolucionario.
Fisuras en la
coalición de gobierno?
La victoria electoral
del SPD en Renania del Norte/Westfalia (NRW) ha abierto una brecha,
por ahora pequeña, entre dos de los partidos de la coalición
gebernante: el SPD, los Verdes y el CDU, que de profundizarse podría
hasta provocar la caída del gobierno en Renania Westfalia, pues
los Verdes de la región se oponen a la construcción del
tren de alta velocidad que vendría a costar enormes sumas de
dinero y el SPD, a raíz de esta disputa, estaría dispuesto
a hacer una coalción con los liberales del FDP. Los verdes han
anunciado que están dispuestos a reventar la coalición
en NRW si el SPD no negocia un pacto de gobernabilidad para Renania
del Norte/Westfalia lo que conllevaría a elecciones anticipadas
en las cuales el CDU, según las encuentas, tendría muy
buenas cartas de ganar.
Estas disputas han
sido zanjadas, por ahora, en negociaciones llevadas a cabo por presión
de Berlín.
¿Qué se esconde
tras esta lucha? El gatillador de la pugna es el conflicto de intereses
entre los dos partidos. El SPD, de partido que resguarda los intereses
de los trabajadores, ha pasado a ser el partido de las multinacionales
y de la industria. La clientela de los Verdes, en cambio, está
conformada por sectores de la pequeñoburguesía, p.ej.
los agricultores dedicados a la cultivación y producción
de productos biológicos, que teme que el heraldo estatal a disposición
vaya a para a las manos de proyectos de prestigio como el Transrapid
(tren magnético de alta velocidad), viéndose privados
de las subvenciones por parte del Estado.
El movimiento
obrero y sus direcciones
- Sindicatos
Fiel a su política
de conciliación de clases, los sindicatos alertan sobre el peligro
que acompaña la radicalización de las posturas en torno
a la Agenda 2010.
La burocracia de
la Federación de Sindicatos Alemanes (DGB) está llevando
a cabo, como era de esperar, una política conciliacionista frente
a la política del gobierno. Más allá de sus declaraciones,
son éstos los que frenan una respuesta contundente del movimiento
obrero. En recientes declaraciones un alto funcionario sindical del
SPD ha dicho que "...nos damos cuenta de la necesidad de reformas en
el sistema de seguridad social, ..."10 demostrando así que la
disyuntiva para la burocracia es el cómo avalar las reformas
sin perder su influencia y privilegios. La burocracia sindical, históricamente
ligada al SPD, le pide al Canciller que entable conversaciones para
poder "negociar" el alcance de la agenda de reformas, hacerle enmiendas
para que no sea tan salvaje. Estos burócratas, que "comprenden"
la necesidad de reformas y proponen un diálogo, pretenden embaucar
nuevamente a los trabajadores dejándolos a merced de su verdugo:
el capital. La respuesta de Schöder no se hizo esperar: "se aprueba
o dimito".
Las enmiendas a los
planes reformistas de Schöder son, obviamente, la cucharadita de
azúcar de una amarga medicina, pues de nada sirven para revertir
la situación de precarización de los contratos de trabajo,
del desmontaje del sistema de seguridad social y médico, etc.
El frente de oposición
sindical ya presenta sus primeras fisuras, pues algunos sindicatos menores
(el de la construcción-química-energética, el de
ferrocarriles y el de alimentos-restaurantes) han anunciado su apoyo
al plan de reformas dividiendo así la poca y nada "oposición"
que ejerce la burocracia sindical íntimamente ligada al SPD11.
A su vez, la dirigencia de los sindicatos mayores ha guardado silencio
al respecto o, simplemente, lamentado la falta de unidad sin ir más
allá.
El ataque neoliberal
impulsado por el SPD le está costando caro: en las últimas
elecciones a los Landtag (parlamento) de Hesse y Baja Sajonia el SPD
bajó de un 15% de votos. Desde que llegaron al gobierno han perdido
varios bastiones históricos como lo fueron el Saarland, Baja
Sajonia, Schlesvig Holstein, etc. Si en 1990 la cantidad de afiliados
a este partido llegaba a aproximadamente los 940.000 a fines del 2002
eran 694.000.
- Los trabajadores
y los sindicatos
En estos momentos
los sindicatos se están jugando la cara, ya que en los últimos
10 años se le ha pedido a los trabajadores "moderar" sus exigencias
para poder garantizar la competividad de la industria alemana en el
mundo y, así, garantizar una economía sana que diera beneficios
a todos. Hoy, esta situación a comenzado a revertirse. Los obreros
están tomando conciencia del duro golpe que han decidido dar
el gobierno y la patronal. La profundidad de los recortes y la inefectividad
de las medidas tomadas por la burocracia sindical están creando
una fuerte resistencia en el seno del movimiento obrero. En las bases
de los sindicatos el ataque a las conquistas está generando un
sentimiento de rabia y rechazo hacia el SPD. Poco a poco, el reformismo
de la clase trabajadora alemana se está chocando con la realidad
que le impone el sistema de la mano de "sus" dirigentes. El 1° de mayo
salieron a la calle alrededor de un millón de trabajadores, jóvenes
e inmigrantes para protestar contra la Agenda 2010 y el empeoramiento
económico. Schröder fue abucheado por los presentes en el
acto central de la DGB en Neu-Anspach cerca de Francfort. Se han visto
pancartas donde el acrónimo SPD ha sido utilizado para crear
frases como Piratas Sociales de Alemania (Sozial Piraten Deutschland)
y ni siquiera en la RDA nos cagaron tanto (manifestantes en el Este
de Alemania), además del sinnúmero de chistes que se cuentan
que hacen alusión al carácter ladrón del gobierno,
etc. Estos son los síntomas del descontento social generalizado
que, de articularse, podría darnos muchas sorpresas.
Cada vez más
comisiones de fábrica (Vertrauenskörper) presionan para
que las direcciones de sus sindicatos organicen una respuesta contundente
a las pretensiones del gobierno. Se han registrado ya huelgas "ilegales"12
como la de los maestros en Hannover que realizaron un paro de actividades
declarándose todos enfermos en protesta por la introducción
de un modelo de trabajo que alargaría la jornada de trabajo13.
Un ejemplo muy significativo
de la nueva situación que se está generando lo representa
la exigencia de un paro de actividades nacional, realizada durante la
Conferencia Nacional Juvenil del sindicato ver.di, en respuesta a las
pretensiones reformistas de Schröder &Co.
En las últimas
semanas los metalúrgicos y electrónicos del Este han llevado
a cabo huelgas de aviso por la introducción de un techo horario
de 35 horas semanales, es decir, el mismo régimen horario que
sus colegas del Oeste, donde han participado alrededor de 28.000 empleados.
Esto ha causado muchas sorpresas pues nadie contaba con que el IG Metall
tuviera tal capacidad de movilización en el Este. Para decidir
si ir o no a la huelga llevaron a cabo una votación (secreta)
en la cual el 85% de los afiliados votaron a favor de la huelga14. Mientras
la gran mayoría de los obreros del Este se manifiesta abiertamente
por ella, sus direcciones no pretenden ir más allá de
una huelga de aviso para "obligar a los patrones a que se sienten nuevamente
a negociar" y, como para que no hayan malentendidos, declaran que "en
el caso de una huelga habrá huelga sólo en algunos establecimientos"15.
El paro de actividades comenzó el 2 de junio. La última
vez que los metalmecánicos realizaron huelgas de proporciones
fue en 1984. Éstas se extendieron por más de 7 semanas
donde participaron alrededor de un millón de metalmecánicos,
siendo la reacción de la patronal la de suspender a más
de 150.000 empleados. La huelga giró entorno a la reducción
de la jornada semanal a 35 horas. Los frutos de la huelga no se vieron
de inmediato pero sentaron las bases de acuerdos sucesivos que hicieron
disminuir la duración legal del trabajo (desde 1984 se aseguró
el paso a 38,5 horas. En 1989 se obtuvo un nuevo progreso con el paso
a 37 horas semanales en las industrias mecánicas y hasta 36 horas
semanales en la siderurgia del Ruhr).
Sin embargo, la otra
cara de este proceso es una degradación de las condiciones de
vida y de trabajo de las capas no organizadas y no protegidas por el
sindicato o por los trabajadores no contemplados en el acuerdo. Esta
política que "se encierra en sus estrechos intereses corporativos
o gremiales y se limitan diligentemente a mejorar su propia situación"
(Lenin), se fue volviendo en contra del sector más poderoso de
la clase obrera alemana, ya que la patronal fue utilizando la dualidad
del mercado laboral contra las conquistas de la misma, obligándola
luego en otra relación de fuerzas a hacer concesiones como fue
el acuerdo de la Volkswagen o la realidad de la clase obrera alemana
en la mayor parte de los '9016.
El ejemplo más
palpante de esta situación lo representa el trabajador inmigrante
en todas sus condiciones: regularizado y sin papeles. Hasta ahora ningún
sindicato, ni aún los más combativos, han considerado
en sus pliegos de peticiones la problemática del trabajador inmigrante
superexplotado como parte integrante, si bien más expuesto a
la presión patronal-estatal.
El fenómeno
que expresa Lafontaine
Lafontaine viene
a cubrir el vacío que ha quedado en el SPD. Históricamente,
la socialdemocracia contó entre sus filas a un sector de "izquierda"
que se hizo siempre muy fuerte cuando las contradicciones en la sociedad
planteaban una salida por izquierda. La "izquierda" al interior del
SPD no es más que el ventil de escape para mostrarle a los trabajadores
y sus representantes, los sindicatos, que no es necesario romper con
ella para imponer una alternativa al ala derecha del partido.
Hoy, en la socialdemocracia
no existe un ala izquierda con personalidad y carisma; eso es lo que
representa Lafontaine. Oskar Lafontaine, ex secretario general del SPD,
ex candidato a las presidenciales del SPD, ex ministro de economía
bajo la primera legislatura de Schröder representa hoy ese vacío.
Este gran orador populista critica la Agenda 2010 con el argumento de
que con ella no se crearán más puestos de trabajo. La
alternativa sería, para él, una especie de keynesianismo
light, en donde el estado recupere preponderancia y no lo deje todo
en manos de la economía de libre mercado. Este sujeto ha encontrado
su aliado natural en la burocracia sindical y en organizaciones como
Attac. Es el orador estrella en los mítines organizados por el
DGB y escribe columnas en el ultra reaccionario diario Bild Zeitung.
Dice compartir los postulados y metas de Attac pero no se afilia a esta
organización para no tener que cotizar (las cotizaciones en Attac
Alemania son proporcionales al rédito anual de los afiliados).
Lafontaine puede
llegar a convertirse en la alternativa al SPD pero no por fuera del
SPD. Sería el personaje capaz de crear ilusiones entre las masas
trabajadoras. Representaría el ala izquierda del partido que
tiene las manos limpias, pues dejó todos sus cargos sin dejar
de militar en el SPD, en condición de "renovar" el partido.
Lafontaine jugó
un rol mediático importante durante las manifestaciones contra
la guerra. Apoyó la posición de "fuerza" del gobierno
en contra del eje guerrerista de EEUU e Inglaterra. Lafontaine podría
llegar a jugar un rol importante en la política alemana si el
SPD entrara en crisis profunda y peligrara perder toda influencia en
el movimiento de masas. Esa sería la hora de Lafontaine que como
un paladín entraría en acción renovando al partido,
depurándolo de los malos elementos y, a través de una
berborrea populista, acercar a las masas a la socialdemocracia.
La juventud, el
movimiento antiguerra y la lucha de clases
El movimiento antiguerra
se caracterizó por la heterogeneidad de los grupos que participaban,
así como por las consignas que levantaban. Se podría afirmar
que este movimiento fue una reacción elemental, primaria, de
las masas ante la barbarie de la guerra capitalista. Primaria por la
falta de un horizonte político claro, es decir, una alternativa
a la guerra, contrapuesta a la política del gobierno y la burguesía
alemanes. El movimiento antiguerra se demostró incapaz de darse
una estructura que permitiera la coordinación democrática
de las acciones. Las decisiones tenían que ser consensuadas entre
los distintos grupos, partidos y "ciudadanos" participantes en los comités
antiguerra creados, en los cuales se juntaban pacifistas, ecologistas,
Attac, algunos sindicalistas, partidos y movimientos que se reclaman
trotskistas, pasando por sectas neoestalinistas y grupos esclesiásticos.
Los espacios de democracia
directa, productos del rechazo a la guerra, fueron hegemonizados rápidamente
por los aparatos y grupos pacifistas y pseudorevolucionarios, de pura
ideología socialdemócrata u oportunista, que impidieron
el desarrollo de acciones cada vez más radicales evitando, así,
enfrentarse de verdad al gobierno y su cínico pacifismo.
Las masas no lograron,
en ningún momento, superar a las autoproclamadas direcciones
del movimiento antiguerra que, en la mayoría de los casos, acordaba
con la policía las acciones más "radicales" como las de
bloquear los accesos a las bases militares norteamericanas en Alemania.
No es de extrañar
que ante esta amalgama de grupos, corrientes y partidos, con poca o
nula inserción en el movimiento obrero y su silencio traducido
en consignas ambiguas y parciales como la de limitarse a cerrar el espacio
aéreo a la aviación militar yanqui, que de antiimperialistas
tenían sólo el nombre, no hayan surgido nuevas experiencias
de lucha.
El movimiento antiguerra
provocó, en todo caso, una politización de amplios sectores
de la juventud. Muchos jóvenes tuvieron la oportunidad, por primera
vez en su vida, de participar en discusiones políticas donde
éstos eran los actores. Este hecho contribuyó a que los
jóvenes dejaran de poner un signo igual entre hacer política
y maquineos parlamentarios. Del movimiento antiguerra ha surgido una
nueva vanguardia, si bien pequeña aún, de jóvenes
estudiantes y trabajadores que buscan un horizonte político.
Es justamente esta vanguardia la que participa en las manifestaciones
contra el G8 tratando de dar una respuesta, por ahora inconsistente
y disgregada, a este sistema basado en la explotación y miseria.
La burguesía
y sus instituciones, conscientes de la potencialidad de esta vanguardia,
trata de criminalizarlo o dividirlo por todos los medios imaginables.
La última cruzada en esta dirección lo representa el gigantesco
encuentro ecuménico organizado por ambas iglesias (católica
y protestante) llevada a cabo en Berlín contemporáneamente
a la cumbre del G8 en Evian. En este encuentro participaron alrededor
de 120.000 personas, en gran parte jóvenes. Además se
hicieron presentes los principales exponentes de los partidos con representación
parlamentaria empezando por el canciller alemán, la dirección
democristiana e incluso el reaccionario Dalai Lama. Mientras los jóvenes
combativos en Evian y Laussane soportaban los gases y la represión
policial la cúpula eclesiástica llamaba a sus fieles a
apoyar la Agenda 2010 en un clima festivo lleno de música y entretención.
La clase obrera se
caracterizó por no intervenir orgánicamente en la lucha
contra la guerra. Hubo un llamado a huelga por parte de la unión
europea de sindicatos contra la guerra el 15 de marzo de 10 a 15 minutos
de duración que, debido a la falta de preparación, ni
siquiera fue acatada en aquellos lugares donde la confederación
de sindicatos alemanes tiene influencia. Esto se debió en parte
también a que la patronal amenazó directamente con consecuencias
si los trabajadores adherían al paro de actividades. Como siempre,
la burocracia sindical estuvo a la altura de sus intereses no impulsando
ni preparando la huelga. Es un buen presagio el hecho de que si bien
la burocracia haya hecho todo lo posible por no hacer una huelga contra
la guerra, los trabajadores hayan parado a pesar de éstas. Fueron
sectores minoritarios de vanguardia, los más consientes quizás,
mas este hecho demuestra que la clase obrera alemana no se ha aburguesado,
cómo sostienen algunos, sino que está en un proceso de
recomposición de su subjetividad, midiendo sus fuerzas.
Perspectivas
La burocracia sindical
se encuentra, en estos momentos, entre fuego cruzado, pues, de un lado,
está la predisposición de las bases a ir a una lucha política
para barrer con los planes del gobierno y la patronal y, por otro lado,
tener que luchar por su futuro político. La burguesía
alemana ha dado claras muestras de querer instaurar un nuevo régimen
donde el rol que había venido asumiendo la burocracia como dique
de contención en el seno del movimiento obrero no es más
necesario. Este hecho es el reflejo de que la burguesía, como
consecuencia de la victoria imperialista en Iraq, siente como nada ni
nadie la podrá parar en su avanzada antiobrera. Esto se debe
a que, si bien las burguesías alemana y francesa no participaron
en la guerra activamente y sus posturas fueran "derrotadas", el fortalecimiento
que representó la rápida victoria de los ejércitos
imperialistas en Iraq ha llevado a un fortalecimiento relativo del imperialismo
en su conjunto.
El aparato sindical
burocrático, en su forma actual, ha dejado de ser funcional a
los intereses de la burguesía. Ésta pretende reducirlos
a una expresión mínima para ratificar los convenios y
tarifas dictados por la patronal. Para esto necesita sindicatos pequeños,
con menor influencia y más serviles aún.
A pesar de sus direcciones
traidoras, los trabajadores, conscientes de la tormenta que se avecina,
están comenzando a estirar sus músculos: crecen las agrupaciones
de trabajadores desocupados, desarrollo embrionario de una corriente
clasista en el seno del movimiento obrero, mayor disposición
a la huelga, etc. El millón de manifestantes en los actos del
1° de mayo, las primeras huelgas ilegales, las manifestaciones de rechazo
a la Agenda 2010 y la alta votación en el referéndum de
huelga realizado por el IG Metall en el Este dan cuenta de ello. Sin
embargo, mientras la burocracia sindical se mantenga en la dirección,
aplazando y desviando la lucha, y no surja una corriente al interior
de los sindicatos que aglutine a la vanguardia de los luchadores obreros
para disputarles el poder a los burócratas, las posibilidades
de victoria son mínimas. Puede ser que la burocracia se vea,
en circunstancias realmente excepcionales, obligada a ir mucho más
lejos de cuanto quisiera ir en la lucha. En todo caso la perspectiva
es que, por ahora, no se dé esta tendencia. Es necesario exigir
a la burocracia un plan de lucha para tirar por los suelos los planes
del gobierno, aún a costa de que caiga el gobierno, pues éste
es el enemigo de los trabajadores. Los marxistas revolucionarios tienen
que dar una lucha sin cuartel contra la burocracia, para acabar con
su influencia y luchar por sindicatos verdaderamente clasistas y democráticos.
Es imprescindible preparar la huelga general creando comités
democráticos de huelga donde se decida cómo llevar adelante
el conflicto, con dirigentes revocables en todo momento. Sólo
así podrá ser garantizada la victoria contra los planes
del gobierno y la patronal.
El movimiento juvenil
está dando sus primeros pasos políticos. Han echado por
los suelos el mito burgués y pequeñoburgués de
que la actual generación de jóvenes no se preocupa por
nada ni nadie. Los jóvenes han demostrado con su lucha contra
la guerra que el estilo de vida que llevan, los valores con que han
crecido (individualismo, egoísmo, etc.) no representan una perspectiva
viable. Están explorando y aprendiendo. En este camino se forjará
la vanguardia que comprenderá que las luchas no pueden ser llevadas
a cabo por separado. Los estudiantes, jóvenes obreros y desocupados
tienen que hacer suyas las demandas de los trabajadores y los inmigrantes.
Un test que demostrará, por ahora, cuán hondo ha calado
entre los jóvenes el rechazo a las reformas impulsadas por la
socialdemocracia lo veremos próximamente, cuando en las universidades
empiecen las suspensiones de los estudiantes que no puedan pagar los
altos aranceles por concepto de matrícula que están imponiendo,
poco a poco, tanto la socialdemocracia como la democracia cristiana
en los land que gobiernan.
1 Hay recesión
técnica cuando la economía decrece dos trimestres seguidos.
2 La Repubblica, 15 mayo 2003
3 650.000 Arbeitsplätze
bedroht. Spiegel Online, 7 Mayo de 2003
4 Deutschlands Wirtschaft
schrumpft. Spiegel Online, 15 mayo de 2003)
5 BIP-Prognose in
Gefahr. jungeWelt, 20 mayo de 2003
6 El déficit
fiscal alemán amenaza el Pacto de Estabilidad. Der Spiegel-Online,
12.05.2003
7 El Mundo - Jueves,
15 de Mayo de 2003
8 Ver Estrategia
Internacional n° 19 de enero de 2003.
9 Iglesia por el
recorte social: junge Welt, Miércoles 21.05.2003
10 Reiner Akt der
Notwehr: En Junge Welt. 24.04.03
11 Entre los parlamentarios
pertenecientes a la DGB se cuentan 186 del SPD (de un total de 251),
10 del CDU (248), 13 de los Verdes (55), 1 del FDP (47) y 1 del PDS
(2). El total de escaños del parlamento asciende a 603. Fuente:
Spiegel n° 19 del 5.5.2003.
12 En Alemania no
existe el derecho a huelga en general sino más bien el derecho
a huelga sólo en los marcos de una lucha tarifaria gremial.
13 Erhebliches Unwohlsein
- Spiegel Online, 12.05.2003
14 Los antidemocráticos
estatutos sindicales exigen que para que un paro de actividades pueda
ser llevado se necesitan como mínimo el 75% de los votos del
padrón de afiliados al sindicato.
15 AP/AFP/jW - Conflicto
tarifario. jungeWelt de 27 mayo de 2003
16 ¿"Crisis del trabajo"
o crisis del capitalismo? - Estrategia Internacional n° 11/12, Abril/Mayo
- 1999